El Parque Rural de Anaga, en Tenerife, se caracteriza por la frondosidad de la vegetación y el paisaje primario que ofrece. Las arenas doradas playas de las Teresitas provienen directamente del Sáhara. Las carreteras de este paraje discurren entre escarpados barrancos poblados por cardones y tabaibas. Cuando más se asciende se va perdiendo los helechos mostrando al turista otro tipo de especies de los bosques húmedos. Suele ser normal la niebla en la selva laurisilva, consiste para muchos en una antigüedad vegetal de la época terciaria que también se encuentran en otras islas como La Gomera, La Palma o Madeira.

Además de ser turismo de senderismo también los es para los amantes de la ornitología. El macizo de Anaga es una zona de protección para las aves y es muy normal ver palomas endémicas, vencejos, gavilanes, pardelas y otras muchas criaturas.
Aunque las playas son muy pedregosas, y por ello solitarias, es un reducto de paz y tranquilidad para los turistas aventureros. Entre ellas están San Roque y Benijo.
MGP
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